No puedo hablar con mi pareja sin discutir

¿Te ha pasado iniciar una conversación con tu pareja y terminar discutiendo sin saber muy bien por qué?

¿Has intentado muchas veces hablar de un tema específico, que es importante para ti y tu pareja se ha negado a seguir con la conversación?

¿Crees que en la pareja es necesario llegar a acuerdos o tomar decisiones que son vitales para mantener una buena relación, pero tu pareja no piensa lo mismo?

En este artículo quiero compartir contigo información valiosa para que puedas entender de una vez por todas por qué resulta tan difícil comunicarte con tu pareja en determinados momentos o con algunos “temas” en particular.

¿Por qué no puedo hablar con mi pareja sin discutir?

1. Porque somos seres emocionales

En una discusión de pareja, son las emociones las que gobiernan la situación, no la lógica o el sentido común. Ante la amenaza, la parte racional de nuestro cerebro se desconecta, activando la zona más primitiva del cerebro que normalmente está programada para huir de la situación o bien, para atacar y defenderse.

Cuando tú inicias una discusión tienes claro el propósito y el objetivo de la misma, pero tu pareja será incapaz de verlo hasta que sus emociones se calmen y la amígdala deje de gobernar la situación.

Durante la discusión se pierde el contenido y se agudizan las formas; el cómo, el tono, la intención.

Muchas veces nuestra pareja es consciente que tenemos razón, o que nuestros argumentos son totalmente válidos, pero está secuestrada/o por la emoción, ésta se ha hecho cargo de situación y no le es posible reaccionar de otra manera.

Muchas parejas se quejan: no es el qué, es el cómo me lo dice.

2. Porque hacemos responsable de la situación a nuestra pareja

Ya sabemos que somos seres emocionales, si además nuestro discurso está enfocado en echarle la culpa a nuestra pareja, propiciamos que la emoción se dispare en forma de rabia o con sensación de rechazo hacia nuestra parte, como si agregáramos leña al fuego.

Siendo normal que nuestra pareja tengas ganas de salir corriendo o bien de atacarnos para defenderse.

Piensa por un momento ¿cómo te sientes tú cuando alguien te acusa de algo? ¿Sientes esa sensación de alerta, de rechazo hacia la persona? Puede que sólo pienses en irte de allí o en contraatacar con acusaciones más graves, que muchas veces, ni siquiera vienen a cuento.

Acusar, recriminar o criticar a nuestra pareja no resulta compatible con la construcción o el mantenimiento de un vínculo relacional sano, basado en el cariño y el respeto como base fundamental de una correcta comunicación.

3. Porque nos aprovechamos de los errores del otro

¡Te lo dije!

Ya sabía yo, que esto iba a pasar…

¡Te lo advertí!

¿Alguna vez usaste alguna de estas frases? ¿Alguna vez te han dicho a ti, alguna de estas frases?

Estoy segura de que sí. Pues entonces sabrás el poder que tienen unas pocas palabras para provocar el enfado y el alejamiento en la otra persona. Y lo peor es que, en ocasiones no nos basta una frase si no que, aprovechamos para soltarle a nuestra pareja un sermón interminable.

Además de poner en duda la capacidad de nuestra pareja también estamos acrecentando la culpa, puesto que aparte de señalar sus equivocaciones, también le estamos recriminando que no tiene en cuenta nuestras opiniones.

En muchas ocasiones discutimos con nuestra pareja porque nos sentimos dueños de la verdad, y lo cierto es que no hay una verdad absoluta, puede que existan tantas verdades como puntos de vista.

¿Cómo hago para comunicarme mejor con mi pareja?

Está más que claro que las buenas intenciones, las ganas de acercar posturas y las esperanzas de prevenir, reparar o resolver un conflicto con la pareja no resultan suficientes. Seguro que muchas veces has intentado hablar con tu pareja con la mejor de tus intenciones y a los diez minutos te has dado cuenta qué estabas obteniendo el resultado contrario.

Es muy probable que hayas estado usando estrategias equivocadas, como las que he detallado en el apartado anterior, en ocasiones sin ser muy consciente de ello.

Es por ello, que en líneas generales hay que poner atención a las formas, al tono utilizado, a la manera en cómo se dicen las cosas, ya que esto, muchas veces es más importante que la propia información en sí misma.

La próxima vez que quieras hablar de algo importante con tu pareja, ponte en su piel. Evita repetir los mismos errores de siempre.

Al principio te costará un poco, pero a medida que practiques esta nueva forma de hablar con tu pareja y repitas este aprendizaje una y otra vez, quedará automatizado en tu cerebro.

Y céntrate siempre en encontrar el punto de unión entre ambos, alejándote todo lo que puedas de alimentar o potenciar las diferencias.

El objetivo de hablar con nuestra pareja será siempre establecer acuerdos que nos satisfagan a ambos, no que uno gane y el otro pierda.

En la siguiente tabla te comparto una forma específica de comenzar una conversación, que no derive en una pelea o discusión. Aprende los pasos e intenta aplicarlos poco a poco con tu pareja:

AcciónConsejoEjemplo
1. Pregunta primeroEvita interpretar o leer entre líneas. Muéstrale tu deseo de conectarte no de enfrentarte.Llevamos tiempo sin hacer el amor ¿Te ocurre que sientes estrés por el trabajo o quizás no te habías dado cuenta del tiempo que ha pasado?
2. Confirma el mensajeAsegúrate de haber entendido bien el mensaje, repítelo y confírmalo con tu pareja.Si he entendido bien, dices que efectivamente llevas meses trabajando muchas horas y eso ha hecho que tu deseo caiga en picado…
3. Trae la emociónHazle saber cómo te sientes tú en esa situación, comunica tu vulnerabilidad, comparte tu miedo.Cuando pasan uno o dos meses sin hacer el amor, siento que no me quieres, es cómo si me rechazaras y en mi interior temo que se rompa nuestra relación.
4. Busca el acuerdoEncuentra opciones para cambiar la dinámica de la relación.Entiendo tu cansancio. Para dejar de sentirme así, me gustaría que me digas que me quieres, que no me estás ignorando y que te encanta hacer el amor conmigo sólo que en este momento no te apetece. ¿Crees que puedes hacerlo?

Pasar a la acción y cumplir con lo pactado en los acuerdos que hemos establecido con nuestra pareja, nos permite hacer tangibles esos cambios y cambiar la realidad en nuestra relación.

En el ejemplo que he puesto la pareja puede pactar una hora en la mañana del domingo para realizar una sesión de mimos, caricias y besos para mantener el espacio de intimidad o bien, que la pareja le deje un mensajito cariñoso cada mañana al salir para el trabajo, etc.

Si soy capaz de ponerme en la piel de mi pareja y comunicarle la emoción que me provocan sus acciones, seré capaz de actuar de modo diferente y provocar un cambio real en el conflicto.

Soy Laura Muñiz, Psicóloga especialista en Sexualidad y Relaciones de Pareja, si tienes alguna duda o quieres compartir tu experiencia personal no dudes en escribir un comentario y si este artículo te ha gustado sígueme en mis redes sociales:

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