Nos amamos pero queremos cosas diferentes

¿Qué ocurre cuando nos amamos, pero queremos cosas diferentes en la relación?
¿Es posible manejar las diferencias en valores, expectativas y estilo de vida en una relación de pareja?
¿Acaso la única solución es poner fin a la relación?
Es muy común escuchar en consulta a las parejas decir:
“Nos amamos, pero queremos cosas distintas.”
“Estamos enamorados, pero no estamos de acuerdo en lo que esperamos de la vida.” “Pensamos que, con el tiempo todo se arreglaría entre nosotros, pero no fue así.”
¿Qué pasa si no estamos alineados en temas tan importantes como tener hijos, la implicación al trabajo o dónde vivir?
Las diferencias en valores, expectativas y estilo de vida pueden ser un desafío serio en cualquier relación. Lo que inicialmente puede parecer una pequeña discrepancia, con el tiempo puede convertirse en un conflicto profundo.
Gottman encontró en sus estudios que el 69% de los problemas en una pareja no tenían solución, es decir eran perpetuos y que éstos tenían que ver sobre todo con las diferencias de personalidad y con las necesidades diferentes de ambos miembros de la pareja.
Las preguntas como “¿Estamos preparados para moldear nuestras expectativas para poder seguir juntos?” o “¿Es posible encontrar un equilibrio entre lo que ambos deseamos?” son clave cuando surgen estos desacuerdos.
En este artículo vamos a explorar cómo las diferencias en valores, expectativas y estilo de vida pueden afectar la relación y qué herramientas existen para gestionarlas de manera sana y respetuosa.
¿Qué significa “compromiso” en una relación de pareja?
Para muchos, el compromiso significa estar dispuesto a hacer sacrificios por la relación. Sin embargo, a veces lo que se entiende por “compromiso” no es lo mismo para ambos miembros de la pareja.
Uno puede pensar que comprometerse significa ceder o modificar sus expectativas para que la relación funcione, mientras que el otro puede sentir que comprometerse implica mantenerse fiel a sus valores y deseos personales, sin perder su identidad.
El compromiso en función de los valores personales
Imagina una pareja que tiene valores de vida diferentes: uno de los dos es muy familiar, mientras que el otro no. Para uno, la idea de estar cerca de la familia es una prioridad fundamental, mientras que, para el otro la libertad personal y la carrera profesional son los pilares más importantes.
Este tipo de diferencia puede generar muchas tensiones si no se comprende el verdadero significado del compromiso.
La clave está en entender que compromiso no significa anular tus propios deseos por completo, sino encontrar una forma de respetar y negociar esos deseos con el otro, buscando una solución que se ajuste a ambos, si es posible.
Las expectativas de la pareja vs. realidad: ¿Qué hacer cuando no coincidimos?
Uno de los mayores desencadenantes de conflictos es la desalineación de expectativas. Al principio de la relación, es posible que no nos detengamos a pensar demasiado en las expectativas, pero con el tiempo, las diferencias empiezan a emerger.
Estas son algunas de las expectativas más comunes que pueden generar desacuerdos:
La fidelidad en la monogamia: ¿Qué significa para cada uno? Para algunos, la fidelidad implica exclusividad emocional y física, mientras que, para otros puede implicar una conexión emocional profunda, pero sin ser estrictamente exclusivos en el plano físico.
Tiempo juntos vs. tiempo individual: ¿Cuál es el balance ideal entre pasar tiempo como pareja y mantener actividades personales, amigos o hobbies independientes?
Manejo de las finanzas: ¿Cómo manejar el dinero? ¿Se prefiere ahorrar a largo plazo o disfrutar más del presente?
Futuro laboral y geográfico: ¿Ambos quieren el mismo tipo de carrera o están dispuestos a trasladarse por trabajo? ¿Tienen el mismo ritmo de vida en cuanto a descanso, productividad y metas profesionales?
En este contexto, es fundamental abordar las expectativas de forma abierta y honesta desde el principio de la relación, y no esperar que el otro cambie después de años. Aceptar las diferencias y negociarlas con respeto es la base para que la relación se mantenga fuerte.
Las diferencias en los valores: ¿Queremos tener hijos?
Uno de los desacuerdos más comunes entre las parejas es el deseo de tener hijos. Algunas personas sueñan con formar una familia, mientras que otras no se sienten listas o no lo desean en absoluto. Este tipo de diferencia de valores no siempre es fácil de resolver, ya que involucra cuestiones profundas de identidad personal, cultura y visión del futuro.
Aquí es importante:
Ser claros desde el inicio: Si se sabe que no se está dispuesto a cambiar una creencia central, como el deseo de ser padres, es mejor ser sinceros desde el principio.
Escuchar las razones del otro: A veces, las diferencias no son tanto una cuestión de querer o no querer, sino de tener miedos o preocupaciones que aún no se han expresado.
Negociar alternativas: En algunos casos, se puede llegar a acuerdos intermedios, como invertir en proyectos que brinden la satisfacción emocional que necesitamos.
Lo importante es no caer en la idealización del amor como algo que todo lo puede, sin reconocer que ciertas diferencias de fondo pueden ser irresolubles.
Las diferencias en el estilo de vida: ¿Qué hacer cuando uno quiere vivir más rápido y el otro más despacio?
El ritmo de vida también puede ser una fuente importante de desacuerdos.
Por ejemplo; uno puede querer vivir en una ciudad vibrante, siempre en movimiento, mientras que el otro prefiere un entorno más tranquilo, cerca de la naturaleza.
Uno puede tener una carrera profesional que requiere traslados frecuentes o un horario agitado, mientras que el otro prefiere estabilidad y rutina.
En cuanto al tiempo libre, uno puede ser más extrovertido, disfrutando de reuniones sociales y eventos, mientras que el otro prefiere una vida más introspectiva.
Estos contrastes en el estilo de vida son más comunes de lo que parece y pueden generar tensiones si no se gestionan adecuadamente.
Lo más importante es ser flexible y buscar puntos de encuentro. Por ejemplo, si uno de los dos desea mudarse a una ciudad más activa y el otro prefiere un estilo de vida más calmado, se puede evaluar si es posible encontrar un lugar intermedio que satisfaga a ambos.
En cuanto al ritmo, si uno necesita un descanso y el otro está constantemente en movimiento, es vital reconocer las necesidades del otro y buscar compromisos que no generen resentimiento.
¿Cómo gestionar las diferencias cuando nos amamos?
Si bien algunas diferencias pueden ser irreconciliables, la mayoría de los desacuerdos sobre valores y expectativas se pueden manejar de manera efectiva si ambas partes están dispuestas a comprometerse.
Aquí te comparto algunas estrategias prácticas que pueden ayudar:
1. La comunicación abierta y honesta
Hablar sobre las expectativas, los valores y los deseos desde el inicio de la relación con total sinceridad es fundamental. Es mejor abordar estos temas difíciles desde el principio y no esperar a que el conflicto se agrave con el tiempo.
2. Escuchar activamente
Escuchar al otro sin juzgar es esencial. Entender qué hay detrás de cada expectativa o valor nos permite tener una visión más profunda de lo que realmente importa para cada uno.
3. Compromiso saludable
El compromiso no significa ceder siempre. Un compromiso saludable implica buscar soluciones que respeten las necesidades y deseos de ambos. A veces, puede ser necesario hacer ajustes, pero siempre en un ambiente de respeto mutuo.
4. Aceptar que no siempre habrá consenso
Hay ocasiones en las que simplemente no se puede llegar a un acuerdo. En esos casos, es importante evaluar si la relación es lo suficientemente fuerte como para aceptar las diferencias y seguir adelante sin resentimiento.
Conclusión
Las diferencias en valores, expectativas y estilo de vida son naturales en cualquier relación. La clave es manejar esas diferencias de manera constructiva, sin perder de vista el respeto mutuo y la comunicación abierta.
Si tú y tu pareja no se ponen de acuerdo en todo, no hay razón para alarmarse. Con las herramientas adecuadas y el compromiso de ambos, es posible trabajar juntos para encontrar soluciones que funcionen para los dos.
Si te encuentras luchando con estas diferencias en tu relación, puedo ayudarte a encontrar un camino de entendimiento y compromiso mutuo en terapia de pareja.
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